Los Estados Federados de Micronesia ingresaron a las Naciones Unidas en 1991, cinco años después de la independencia. Como pequeño estado insular en desarrollo (PEID), los EFM defienden la acción climática en la ONU, donde el aumento del nivel del mar representa una amenaza existencial para sus atolones. La misión participa en el Foro de las Islas del Pacífico y la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS), impulsando objetivos ambiciosos de emisiones y financiamiento climático.