Resumen
Estación de tren y arquitectura colonial
Jardín de Tunduru y Mercado Central
Costa do Sol y vida nocturna con marisco
La bahía de Maputo y el puente de Catembe
Para un viajero español, Maputo suele ser la escala previa a las playas del norte de Mozambique, pero la propia capital merece al menos un día. Se asienta sobre una amplia bahía protegida en el extremo sur del país, con un centro histórico trazado en cuadrícula y flanqueado por jacarandás y árboles de fuego que tiñen las calles de violeta o rojo según la estación. Fundada como puesto comercial portugués y conocida durante buena parte del siglo XX como Lourenço Marques, conserva un conjunto arquitectónico temprano poco habitual: bloques art déco, fachadas pasteladas de origen portugués y la célebre estación de tren de estilo Beaux-Arts, cuya cúpula de hierro forjado suele atribuirse al taller parisino de Gustave Eiffel. La Fortaleza de Maputo, un fuerte estrellado del siglo XIX junto al puerto, y la catedral católica de doble torre marcan el barrio histórico, mientras que el Jardín Botánico de Tunduru ofrece un remanso arbolado en pleno centro. El Mercado Central, cubierto y bullicioso, es un buen lugar para ver de cerca el anacardo mozambiqueño —uno de los principales productos de exportación del país, con vínculos comerciales conocidos también en el sector pesquero y portuario que conecta con flotas y navieras españolas activas en el océano Índico— junto a pescado seco, fruta tropical y especias. El puente colgante a Catembe, inaugurado en 2018 y el más largo de África, ha abierto playas tranquilas al otro lado de la bahía a solo unos minutos en coche.
Descubre Maputo
La estación de tren de estilo Beaux-Arts de Maputo (Estação dos Caminhos de Ferro) es la pieza arquitectónica central de la ciudad: una amplia sala coronada por una cúpula de hierro forjado, terminada en 1910 y atribuida durante mucho tiempo al taller parisino de Gustave Eiffel, cuyos ingenieros habrían contribuido a la estructura metálica aunque el edificio fue diseñado por el arquitecto portugués Alfredo Augusto Lisboa de Lima. Hoy apenas circulan trenes, pero su terraza y su gran sala siguen siendo un punto de encuentro habitual y el punto de partida para recorrer la cuadrícula circundante de bloques art déco y edificios pastelados de la época portuguesa. Cerca de allí, la Fortaleza de Maputo (Fortaleza de Maputo), un fuerte estrellado construido en la década de 1890 sobre defensas portuguesas anteriores, alberga un pequeño museo con cañones y objetos de la época colonial tras sus gruesos muros de piedra coralina, con vistas al puerto. La catedral católica de doble torre (Catedral de Nossa Senhora da Conceição), terminada en la década de 1940, y la fachada del antiguo ayuntamiento en la Praça da Independência completan el recorrido arquitectónico por el centro.
El centro histórico gira en torno a la estación de tren de estilo Beaux-Arts, la Fortaleza de Maputo y el mercado cubierto de Mercado Central, con el Jardín Botánico de Tunduru como pausa arbolada. A eso se suman el mercado artesanal FEIMA, la singular colección de fetos de elefante del Museo de Historia Natural y una noche de langostinos peri-peri en Costa do Sol: uno o dos días bastan para ver lo esencial.
La mayoría de los viajeros usan Maputo como puerta de entrada a las playas e islas del norte de Mozambique, pero la ciudad tiene suficiente carácter propio —arquitectura, mercados, música en directo y marisco— como para justificar uno o dos días antes de seguir viaje. Además es el punto de partida más desarrollado y sencillo del país.
Inaugurado en 2018, es un puente colgante sobre la desembocadura de la bahía de Maputo —el más largo de África— que conecta el centro con Catembe, en la orilla sur, donde playas tranquilas y poco desarrolladas permiten una escapada fácil de medio día.
8 misiones en esta ciudad, agrupadas por región.